Se dice que para que los duendes puedan casarse deben desenredar una rosa atada, y así formar una vida juntos.

Esto puede ser peligroso ya que pueden pincharse, o sufrir consecuencias peores.

Para todo esto algunos piden ayuda, a las diferentes entidades mágicas.

Logrando casi nacer un planeta y formando una pareja despareja.

Y así van por la vida dos duendes que intentan no perderse como una brújula.

Disfrutando de la naturaleza y viendo las mejores cosas de la vida para quitar la maldad del camino.

Mientras sus ayudantes vuelven a sus respectivos trabajos, estos dos continúan su vida juntos en una ilustración.

GYVAS.

© Claudio Briasco